Rediseñar el Turismo: Tecnología, Territorio y Transformación Social
En 2026, la Organización de las Naciones Unidas para el Turismo ha convocado a reflexionar sobre la Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo. La Academia Mexicana de Investigación Turística (AMIT) asume este llamado y lo sitúa en el contexto latinoamericano, ampliando la discusión hacia los territorios, las comunidades y las transformaciones sociales que estructuran el fenómeno turístico. En la transformación tecnológica del turismo se considera la incorporación de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el big data, el Internet de las Cosas y las plataformas digitales, así como el modelo de Turismo 5.0 y el uso de dispositivos integrados en la experiencia turística. Estas herramientas están reconfigurando la competitividad de los destinos, así como las formas en que actores, territorios y visitantes se relacionan entre sí. Sin embargo, este proceso también enfrenta retos importantes relacionados con la brecha digital, las limitaciones en infraestructura tecnológica y la capacidad de adaptación de los actores locales, cuyos efectos se manifiestan de manera diferenciada en los territorios. El impacto del turismo se refleja a nivel territorial, pues participa en la producción del espacio al contribuir con procesos como la turistificación, el ordenamiento territorial y la valorización de recursos naturales y culturales. Aunque estas dinámicas configuran nuevos usos del suelo y reestructuran las relaciones sociales en los territorios, también generan tensiones asociadas a la mercantilización del territorio, la presión sobre los recursos y las desigualdades en la apropiación de sus beneficios. En este contexto, el turismo puede comprenderse desde una perspectiva crítica como una práctica social atravesada por relaciones de poder, cultura e identidad; constituyéndose como una herramienta de transformación social al promover procesos de participación, revalorización cultural y fortalecimiento comunitario. Para ello, es necesario cuestionar los modelos conven- cionales de desarrollo turístico y avanzar hacia propuestas más justas, inclusivas y sostenibles. El Congreso AMIT 2026 propone analizar críticamente lo qué significa “rediseñar el turismo” en un escenario marcado por los retos que representa la digitalización acelerada, la crisis climática, las desigualdades territoriales, las disputas por el patrimonio, la reconfiguración del trabajo, el clima de violencia y la transformación de los sistemas productivos y alimentarios. Rediseñar el turismo no implica únicamente adoptar tecnologías emergentes; supone cuestionar sus efectos en los territorios, en las culturas, en las economías locales y en las estructuras de gobernanza. Implica también revisar los modelos de desarrollo, las cadenas de valor, las formas de organización empresarial y comunitaria, así como los procesos de formación y producción de conocimiento. Con este enfoque, el Congreso AMIT 2026 convoca a la comunidad académica, profesional, social y estudiantil a presentar investigaciones, reflexiones teóricas y experiencias aplicadas que aborden diversas temáticas.
Convocar a la comunidad académica, profesional, social y estudiantil nacional e internacional a analizar críticamente las implicaciones de "rediseñar el turismo" ante la agenda digital y la inteligencia artificial. El encuentro busca constituirse como un espacio de diálogo plural y reflexión crítica para debatir cómo las tecnologías emergentes, las dinámicas territoriales y los procesos de transformación social reconfiguran el fenómeno turístico en el contexto latinoamericano, promoviendo la construcción colectiva de propuestas más justas, inclusivas y sostenibles desde y para los territorios.
La Organización de las Naciones Unidas para el Turismo ha establecido para 2026 la necesidad urgente de reflexionar sobre la agenda digital y el uso de tecnologías emergentes (como la inteligencia artificial, el big data y el modelo de Turismo 5.0) en el sector. Si bien estas herramientas reconfiguran la competitividad de los destinos, también generan tensiones profundas debido a la brecha digital, la mercantilización del suelo, la precarización laboral y la desigualdad en la apropiación de los beneficios económicos. Frente a este escenario de digitalización acelerada, crisis climática y disputas por el patrimonio, se justifica plenamente la realización de este Congreso como un espacio imprescindible para cuestionar de manera rigurosa e interdisciplinaria los modelos convencionales de desarrollo turístico. Es necesario analizar el turismo no solo como una actividad comercial, sino como una práctica social y una herramienta de transformación comunitaria que requiere nuevos marcos teóricos, metodológicos y de gobernanza local para afrontar los retos del siglo XXI.